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SIR CHARLES SPENCER CHAPLIN


Sir Charles Spencer Chaplin Jr. (Londres, 16 de abril de 1889Corsier-sur-Vevey, Suiza, 25 de diciembre de 1977) fue un actor, director, escritor, productor y compositor británico .

Con casi 90 películas de cine mudo y sonoro, ha llegado a convertirse en la figura más representativa del cine mudo, el cual le ha dado su fama mundial y la consideración de uno de los grandes genios de la historia del cine. Su cine abunda de imágenes clásicas tan conocidas como su propio personaje.

 El personaje en torno al cual construyó gran parte de su carrera cinematográfica, y que le dio fama universal, fue el de vagabundo (The Tramp, en inglés; Charlot, en español, italiano y francés): un hombre con las maneras refinadas y la dignidad de un caballero, vestido con una estrecha chaqueta, pantalones y zapatos más grandes de su talla, un sombrero bombín, un bastón y un característico bigote. Su inconfundible caminar oscilante, una acentuada emotividad sentimental, y un desencanto melancólico frente a la impiedad y a la injusticia de la sociedad moderna, le hicieron emblema de la alienación humana — en particular de las clases sociales emergentes. En todas sus películas interpretó a un vagabundo(charlot) que buscaba mejorar su vida sin conseguirlo nunca.

 Empezó a rodar películas cada vez más complejas y con unos gags mucho más elaborados que en sus películas anteriores, como Charlot en la playa (1915), The Cure, 1917), o Charlot a la una de la madrugada (One A.M., 1916), y tocó temas muy críticos con la realidad norteamericana, como El emigrante (The Inmigrant, 1917) o Charlot, músico ambulante / El vagabundo (The Vagabond, 1916).

Fue entonces cuando rodó El chico (The Kid, 1921), con el niño Jackie Coogan,con quien comenzo a entrenar para el cine en 1918 bajo la autorizacion de los padres del niño quienes admiraban profundamente el cómico. Esta obra maestra del cine acabó por convertir a Charlot en uno de los iconos, no ya del cine, sino de la historia. Este largometraje es una de las piezas más fascinantes en la historia del cine y sin duda es de las mejores que haya realizado Chaplin. Tal es así que en el año 1971 él mismo compuso la música para la misma, que había sido rodada muda. La película tiene como eje central la importancia del amor humano, de los afectos y como siempre una alta crítica social. Cuenta la historia de un hombre que encuentra, adopta y decide criar a un bebé que fue abandonado por su madre. La relación entre ellos dos (Charlot y el niño) es fantástica y muy enternecedora, a tal punto que lleva al espectador al llanto. Esta cinta fue tan importante para él porque buscó mostrar en el niño lo que había sido su propia infancia.


Tiempos modernos (Modern Times, 1936), es la última película en la que aparece Charlot como personaje. Aunque es una película sonora, en realidad su personaje no habla demasiado, y sigue manteniendo la mímica de las películas mudas. Los sectores más reaccionarios y puritanos de Estados Unidos se enfurecieron con esta película, que es considerada una de las obras maestras de la historia del cine.

El gran dictado

Las críticas contra Chaplin aumentaron cuando realizó esta película, El gran dictador (The Great Dictator, 1940), protagonizada junto a Paulette Goddard, su tercera mujer.

La película era una crítica contra el nazismo alemán y, por extensión, contra todos los fascismos y dictaduras. Comenzó a rodarla la misma semana en que comenzó la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente, Chaplin había ya declarado sobre Hitler que éste «le había robado el bigote» y la verdad es que su parecido físico con el dictador hace que la película sea aún más hilarante.

En ésta, Chaplin juega a representar dos personajes, el del dictador y el del barbero judío, a quien confunden con aquél. Adenoid Hynkel, como nombra a su personaje, en una clara parodia de Adolf Hitler, y la magnífica interpretación de Jack Oakie como Benzino Napoloni, evidente parodia de Benito Mussolini, son sencillamente geniales. Parece ser que Hitler vio El gran dictador, si bien no se conoce ningún comentario suyo al respecto.

La película fue estrenada en los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial y, en su última escena el personaje del barbero lanza un discurso, calificado por muchos como ingenuo, en el que Chaplin evidencia sus deseos de paz para Europa y de construir un mundo mejor:

«Lo lamento, pero yo no quiero ser un emperador, ése no es mi negocio, no quiero gobernar o conquistar a alguien. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos. Todos deberíamos querer ayudarnos, así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos y despreciarnos. En este mundo hay sitio para todos, y la tierra es rica y puede proveer a todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso...»
Discurso final del barbero hebreo/Chaplin en El gran dictador (1940).

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se desató en EEUU lo que se conocería como «caza de brujas». Este fenómeno consistía en una política estatal que perseguía a los «comunistas» estadounidenses en un intento supuestamente de proteger la seguridad nacional. Aunque en ningún momento se ilegalizó el Partido Comunista de los Estados Unidos, lo que hubiera supuesto un atentado en contra de los derechos civiles de los ciudadanos, sí se investigó y en muchos casos se arruinó la vida de quien fuese o pareciese ser comunista).

Chaplin ya había tenido muchos problemas con el Comité de Actividades Antiestadounidenses, y en general con los tribunales norteamericanos. Por un lado, debido a sus ideas progresistas, exhibidas públicamente en todos sus cortometrajes y en muchas de sus películas, como Tiempos modernos o El gran dictador, hizo que se buscara cualquier excusa para meterlo en la cárcel. Lo acusaron de incumplir la Ley Mann, según la cual era delito trasladarse a otro estado para fines sexuales, cuando llevó a Joan Barry, novia por aquel entonces a la que superaba en 30 años su edad, desde Los Ángeles hasta Nueva York. Debido a la psicosis provocada por el miedo a los comunistas, fue acusado de ser comunista basándose en una serie de «pruebas»: en un mitin había dicho que debía abrirse un nuevo frente contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial; participó en un acto de solidaridad con Rusia en San Francisco, e intervino en un acto sobre arte ruso en Nueva York.

Su película Monsieur Verdoux (1947) fue otra excusa para justificar esta persecución, ya que en ella establecía un paralelismo entre los crímenes del protagonista, y los de las grandes potencias en período de entreguerras.El exilio [editar]

En el año 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas empezó a presionar a la fiscalía para que deportara a Chaplin, «cuya vida en Hollywood contribuye a destruir la fibra moral de América». Fue llamado a testificar en el Comité en varias ocasiones, pero no se presentó nunca. Al mismo tiempo, lo estaban acosando los Veteranos de Guerra Católicos, una asociación reaccionaria, que le acusaba de haber escrito una carta a Pablo Picasso, peligroso comunista para ellos, y un senador llegó a decir que «el comportamiento de Chaplin se aproximaba peligrosamente a la traición».

El 17 de septiembre de 1952, el fiscal general de Estados Unidos dio instrucciones a inmigración para retener a Chaplin, su esposa y varios de sus hijos, cuando viajaban en el Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa, hasta que las leyes norteamericanas decidiesen si debía ser expulsado. Lo acusaron formalmente de «pertenecer al Partido Comunista, así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido».

Últimos años [editar]

En abril de 1953, el actor se estableció en Suiza. En 1957 rodó una película en la que parodiaba a EE.UU. y la paranoia que le llevó al exilio, Un rey en Nueva York. En 1966 rodó su última película, La condesa de Hong Kong, protagonizada por Marlon Brando y Sophia Loren. La película fue un fracaso comercial y los críticos no la respaldaron, pero tanto Brando como Loren dijeron que no podían decirle que no a un genio tan grande como Chaplin .        algunos films:                                                                              1921


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