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FÉ CATOLICA


  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el Nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. No cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. No darás falso testimonio ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos

LA CORONA A LA DIVINA MISERICORDIA

Dijo el Señor a Santa Faustina: rezaras esta corona de la siguiente forma:

Primero dirás un Padre Nuestro, un Ave María y un Credo.

Después en las cuentas del rosario correspondientes al PADRENUESTRO dirás las siguientes palabras:

"PADRE ETERNO, TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE, EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADÍSIMO HIJO, NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, POR NUESTROS PECADOS Y LOS PECADOS DEL MUNDO ENTERO"

En las cuentas pequeñas:

V: POR SU DOLOROSA PASIÓN

R: TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO.

Rezar al término de la corona a la Divina Misericordia esta oración:

"Señor Dios, que desde lo alto del cielo nos miras y ves nuestra miseria material y espiritual, tú que eres Justicia, Sabiduría, Bondad Infinita, prótegenos a nosotros, pobres pecadores, de todos los males y en especial de aquellos del espíritu. Ten Piedad, Padre de Misericordia, de todos tus hijos que hemos pecado y seguimos pecando. Delante de ti te invocamos, Padre Nuestro, para que tu misericordia baje sobre nosotros, nuestras familias y sobre todo el mundo creyente. Amén" 

 

ORACION AL SEÑOR DE LA MISERICORDIA

De nuevo aquí me tienes, Jesús mío, confuso y humillado ante tu altar. Sin saber que decirte ni que hablarte. Ansioso solamnete de llorar. Vengo del mundo, vengo del combate, cansado de sufrir y luchar.Traigo el alma llena de tristeza y hambriento el corazón de soledad. De esa soledad dulce, divina, que alegra tu presencia celestial. Donde el alma tan solo con mirarte, te dice lo quiere sin hablar. Mis miserias, Señor, aquí me traen, mírame con ojos de piedad. Soy el mismo de siempre, Dueño mío, un abismo infinito de maldad, un triste pecador siempre caído, que llora desconsolado su orfandad, y gime bajo el peso de sus culpas y ansía recobrar su libertad. Soy un alma sedienta de ventura, un corazón que muere por amar, y abrasarse en la llama inextingible, del fuego de tu eterna caridad. Concédeme, Señor, que a Tí me acerque, permite que tus pies llegue a besar. Déjame que los riegue con mi llanto y sacie en ellos mi ardoroso afán. ¡Oh, qué bien se está aquí mi dueño amado!, ante las gradas las gradas de tu santo altar.Bebiendo de la fuente de agua viva, que brota de tu pecho sin cesar. Quién pudiera vivir eternamente, en aquella divina soledad, gozando de tu amor y tu hermosura, en un éxtasis dulcísimo de paz. Amén.


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