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EL ABOGADO


EL ABOGADO Y EL EJERCICIO DEL DERECHO


EL ABOGADO


EL EJERCICIO DE LA ABOGACIA


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1.      El abogado

Un abogado es aquella persona, licenciada en derecho e inscrita en un Colegio de Abogados o no, que ejerce profesionalmente el asesoramiento y consejo en materia legal así como la dirección y defensa de las partes en juicio y toda clase de procesos judiciales y administrativos.

Según Juan XIII, el abogado debe ser altamente calificado de nobleza, firmeza, sensibilidad, de profunda formación interior, moral e intelectual.

Defensor de la ley, guardián y defensor de los principios jurídicos, debe servir a la persona y a la ley, debe tener justicia equitativa, pericia, profesionalismo, calidad y debe constituir valores.

El abogado debe seguir una serie de pautas, las cuales Eduardo Cautere las denomina como Mandamientos del Abogado:

·        Estudia: puesto que el derecho se transforma constantemente, de no seguir sus pasos, seremos cada día menos abogados.

·        Piensa: el derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.

·        Trabaja: la abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.

·        Lucha: el deber del abogado es luchar por el derecho, pero el día en que se encuentre en un conflicto de derecho con la justicia, lucha por la justicia.

·        Se leal: leal con los clientes, al cual no se debe abandonar hasta que comprendamos lo que es digno de nosotros. Leal con el adversario, aun cuando este es desleal con nosotros, leal para el juez que ignora los hechos y debe confiar en lo que el abogado dice, y en cuanto al derecho, algunas veces debe confiar en lo que invocamos.

·        Tolera: tolerar la verdad ajena en la misma medida en que quieras que se tolere al tuya.

·        Paciencia: el tiempo que venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.

·        Fe: fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana, en la justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia ni paz.

·        Olvida: la abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará el día en que la vida será imposible para ti. Debemos olvidar la derrota como la victoria.

·        Ama a tu profesión: trata de considerar a la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.

 

Así como estos mandamientos, el abogado debe seguir un decálogo, el cual, según Angel y Gallardo son:

·        No pases por encima de un estado de tu conciencia.

·        No afectes una convicción que no tengas.

·        No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.

·        Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti.

·        No procures nunca en los tribunales ser más que los magistrados, pero no te consideres menos.

·        Ten fe en la razón, que es lo que en general prevalece.

·        Pon la moral por encima de las leyes.

·        Aprecia como el mejor de los textos, el sentido común

·        Procura la paz como el mejor de los triunfos.

·        Busca siempre la justicia por el camino de la sinceridad y sin otras armas que las de tu saber.


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